Si la probabilidad de perder las llaves del auto un día de ecografía de tus mellis ya es relativamente baja, al multplicar (o sumar, si hay algún matemático/físico/estadístico, please advise) por la remota probabilidad de encontrarla en la eco siguiente diez días más tarde, creo que la probabilidad total decae (claro, si decae entonces es multiplicación, porque si fuera que se incrementa, sería suma, ¿no?).
Como sea que se resuelva el párrafo primero, la cosa fue que al volver a estacionar casi en el mismo lugar donde perdí las llaves, yendo al mismo edificio, al mismo piso, tomando el mismo ascensor (en rigor fue otro para a los efectos del relato que todo sea igual va creando un clima que ciertamente se perdería de decir que el ascensor era otro, de hecho si estás leyendo entre los paréntesis notarás que el clima cambió, si estaba lloviendo, ahora salió el sol) diez días después, le pregunté a la misma encargada del mismo edificio la mimsa pregunta de diez días antes: ¿No vio unas llaves...?
Luego de la negativa, me bombardeó una y otra vez con lo mismo: "¿Cómo hizo el otro día? ¿Le trajeron otra llave? Sí, tuvieron que traerle, de lo contrario cómo se fue". La señora seguía con su retórica cuando yo ya le estaba preguntando al security (old) man del edificio de Larrea 1007. "No sé nada, yo sólo estoy los jueves, no sé nada". La Ale andaba con cara de para qué pregunta si es obvio que la llave no va a aparecer.
Pero, es lindo ser ingenuo y creer en algo. Entonces, luego de que el hombre se ofreciera preguntarle al encargado del edificio le comenté que estaríamos en el 3ro D.
Para sorpresa de Ale, de la secretaria, de las mellis y mías, apenas entramos al 3ro D y la secretaria estaba con el tel y con el registro de Aleja, ingresó un muchacho que parecía haberse bajado del Aconcagua o estar lijando una pared blanca, preguntó si yo era el que estaba buscando unas llaves y ante mi respuesta positiva y de haberle mostrado el duplicado con el que andaba desde hace diez días (la señora tenía razón en su retórica) el nevado me devolvió las originales.
Se nos fue un tiempo de la espera, hablando de lo increíble del cuento de las llaves, de si vale la pena confiar (le dije que auto era, si el tipo decía no, se podía ir y llevar el algún honda de la cuadra, justamente el que respondiera a la alarma beep beep), si vale la pena preguntar cuando se sabe de una casi probable negativa (en esto algo de esperanza) y demás cuestiones.
Luego fue el tiempo de ver a las mellis.
Están grandes ya, Caro en 932grs y Flor en 890. El cordón izquierdo está algo tenso, un valor de 4,24 y no debiera llegar a 7, por lo que parece que no llegaría todo el alimento que Flopi podría ingerir. Quizá por eso esté algo menos crecida que su hermana, y quizá por eso reclame con más pataditas a la madre.
El doc dijo que la Ale es un puerto, donde debe llegar alimento. Las placentas serían los centros distribuidores y los cordones los camimos. La Heparina, el reposo y la suerte, ayudarían a que los caminos dejen fluir a los camioncitos con el alimento. Es decir, piba, comé bien, enchufate la heparina, reposá y las mellis estarán bien.
En eso estamos.
Acá dejamos una foto de los corazones de las mellis.
Como sea que se resuelva el párrafo primero, la cosa fue que al volver a estacionar casi en el mismo lugar donde perdí las llaves, yendo al mismo edificio, al mismo piso, tomando el mismo ascensor (en rigor fue otro para a los efectos del relato que todo sea igual va creando un clima que ciertamente se perdería de decir que el ascensor era otro, de hecho si estás leyendo entre los paréntesis notarás que el clima cambió, si estaba lloviendo, ahora salió el sol) diez días después, le pregunté a la misma encargada del mismo edificio la mimsa pregunta de diez días antes: ¿No vio unas llaves...?
Luego de la negativa, me bombardeó una y otra vez con lo mismo: "¿Cómo hizo el otro día? ¿Le trajeron otra llave? Sí, tuvieron que traerle, de lo contrario cómo se fue". La señora seguía con su retórica cuando yo ya le estaba preguntando al security (old) man del edificio de Larrea 1007. "No sé nada, yo sólo estoy los jueves, no sé nada". La Ale andaba con cara de para qué pregunta si es obvio que la llave no va a aparecer.
Pero, es lindo ser ingenuo y creer en algo. Entonces, luego de que el hombre se ofreciera preguntarle al encargado del edificio le comenté que estaríamos en el 3ro D.
Para sorpresa de Ale, de la secretaria, de las mellis y mías, apenas entramos al 3ro D y la secretaria estaba con el tel y con el registro de Aleja, ingresó un muchacho que parecía haberse bajado del Aconcagua o estar lijando una pared blanca, preguntó si yo era el que estaba buscando unas llaves y ante mi respuesta positiva y de haberle mostrado el duplicado con el que andaba desde hace diez días (la señora tenía razón en su retórica) el nevado me devolvió las originales.
Se nos fue un tiempo de la espera, hablando de lo increíble del cuento de las llaves, de si vale la pena confiar (le dije que auto era, si el tipo decía no, se podía ir y llevar el algún honda de la cuadra, justamente el que respondiera a la alarma beep beep), si vale la pena preguntar cuando se sabe de una casi probable negativa (en esto algo de esperanza) y demás cuestiones.
Luego fue el tiempo de ver a las mellis.
Están grandes ya, Caro en 932grs y Flor en 890. El cordón izquierdo está algo tenso, un valor de 4,24 y no debiera llegar a 7, por lo que parece que no llegaría todo el alimento que Flopi podría ingerir. Quizá por eso esté algo menos crecida que su hermana, y quizá por eso reclame con más pataditas a la madre.
El doc dijo que la Ale es un puerto, donde debe llegar alimento. Las placentas serían los centros distribuidores y los cordones los camimos. La Heparina, el reposo y la suerte, ayudarían a que los caminos dejen fluir a los camioncitos con el alimento. Es decir, piba, comé bien, enchufate la heparina, reposá y las mellis estarán bien.
En eso estamos.
Acá dejamos una foto de los corazones de las mellis.
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