viernes, 22 de abril de 2011
martes, 5 de abril de 2011
Asado con padrinos
Cumple de Juanmi
El 20-Feb fuimos al cumple de Juanmi. Aunque hacía calor decidimos ir caminando. Mamá nos lookeó a las dos y nos dejó preciosas. También los papis se pusieron lindos y nos sacamos una foto los cuatro.




En el sopi
Juntas
Las cunas parecían gigantes desiertos comparados con los cobijantes catrecitos en los que dormían. Además, como que empezaban a verse y reírse entre ellas. Fue así que las pusimos una en cada punta de la cuna de Flor y nos estremecimos de risa con esta secuencia: im-per-di-ble.
Baño
Bañarse es un tema, una preparación, algo que también hacemos con amor y con las últimas fuerzas del día. Papá prepara el agua, mamá la ropa. Es también el momento del hierro (Fer-in-sol). Caro lo toma como si fuera morfi, Flopi tampoco le hace asco. Y luego, a salpicar. Hay días que no nos mojamos tanto, pero hay otros que parece que nos hubiéramos metido a la pileta. En la foto, Flor con papá (solo las manos), Caro con mamá. Las sillitas
Ahora parece que pasó hace mucho, pero apenas si fue el 16 de enero pasado. Domingo, lindo y agradable por la matina, decidimos salir y ver las sillitas para las nenas. Es que ya empezaban a comer y la madre ya empezaba desesperar por las sillitas. Fuimos al Unicenter a chusmear. Como siempre, vamos tempranito para poder caminar tranquilos y comer también tranquilos. Chusmeando, chusmeando, nos tiran un descuento, más otro que teníamos por la tarjeta del banco más otro descuento que Ale consiguió porque somos parte del grupo Multifamilias y yo que le dije, dale, listo, compremos las dos acá. Como toda compra para las niñas, viene con extras. Así que dos sillitas, dos juegos de sábanas, algo de ropa y ya no recuerdo qué más. Dejamos todo en el negocio y nos fuimos a comer. Para este entonces el cielo claro de la mañana se había transformado en una gigante sombra oscura que lloraba a más no poder. ¡Qué diluvio! Menudo problema para llevar las dos sillitas en las cajas hasta el auto. Además, los del negocio me la alcanzaban hasta el mismo nivel en que estaba el negocio, que es el tercero, donde el estacionamiento “no tiene techo” y el llanto de la sombra mojaba todo lo que tocaba. Entonces, las dejé a las niñas (inclusive la madre) charlando con una pareja que esperaba mellizos y llevé una sillita. Luego nos fuimos los cuatro con la otra y el doble cabina. Y luego nos las ingeniamos para que entre todo en el Fit, que por ser Fit, fits (caber in inglés). Así que salimos, nos abrimos paso entre el llanto oscuro. Flor y Caro se durmieron algo tarde, y a eso de las once de la noche, cuando la sombra seguía llorando nos pusimos a amar las sillitas. No siempre es tan simple como te muestran en el negocio. Ahora, ya tres meses después, las manejamos ok. Gracias a los padrinos por el regalito sillar. Flopi con el pecesito, Caro con los círculos.
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