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lunes, 17 de mayo de 2010

Eco del aniversario

Hola, acá estamos, y nos bancamos la cosa. Ponemos la cara. ¿Las ven? Papá puso una carita para ayudarlos a que nos vean.

Estas fotos son de la eco del 13 mayo cuando papá y mamá cumplieron 10 años de casados. ¡Qué aguante! El de mamá, claro.

Bueno, estamos bien de tamaño y crecemos cada semana un poco más. Yo peso un kilo trescientos, y Flor uno doscientos.

La resistencia del flujo de la arteria que nos alimenta está muy bien por segunda semana consecutiva y papá y mamá sonríen por doquier.

Por suerte esta vez el doc se acordó de poner el DVD y entonces tenemos recuerdito de esta eco.



Al otro día fuimos a que mamá se haga el test de la curva de glucosa. Tres horas estuvimos allá. El resultado estará la semana entrante. Vamos a ver cómo sale. Ojalá que esté todo bien, lo mismo que la heparinemia.

Después papá se fue al Máster y fuimos a cenar las milanesas de los viernes a la casa de los abus CatySalva (SalvaCaty, vamos a ver cómo les vamos a decir).

Bueno, si aún no identificaste nuestras caritas, cerrá los ojos, refregátelos, volvé a abrirlos, ¿nos ves?

Los vamos dejando, nos tenemos que ir a patear a mamá, así después nos cuentan lo que se asustaron el domingo a la noche, que la panza se ponía dura y nosotros no dejábamos de movernos. Llegará el lunes y la sonrisa de mamá volverá a aparecer. Y claro, la de papá también.

domingo, 9 de mayo de 2010

Eco sin grabar

Jueves 6 de mayo, papá se levanta para abrirle a los albañiles. Se les así por que vienen por la la mañana con el alba y lo de ñiles vaya uno lo que viene a significar. Lo que sí se sabe es que llegan juntos, digo, alba y ñiles y les tenés que abrir.

Papá se pone a trabajar en casa para terminar el bendito cierre y nos vamos todos para la ecografía de esta semana.

Todo va bien, ya pesamos 1080 Carolina y 980 Florencia. La tensión de la arteria de Flo está mejor y estamos todos felices. Es más, el ecografista se olvida de grabar la eco y está todo bien. Bueno, tampoco hay mucho más por hacer, no vamos a entrar de nuevo.

Fue un día largo, porque teníamos cinco panzas (y vaya a saber cuántos bebés adelante) así que nos fuimos a la esquina de la Suizo a tomar un café y que papá tenga güifí.

En la sala de espera papi se pone a hablar con Serena, que le dicen Checha, que juega con los ponis y que no presta los juguetes.

Pegamos la vuelta y mamá se queda dormida mientras papá sigue trabajando.

Más tarde prepará un pollo con roquefort que salió riquísimo. Mieren la cara de mamá de contenta:


viernes, 30 de abril de 2010

La llave recuperada

Si la probabilidad de perder las llaves del auto un día de ecografía de tus mellis ya es relativamente baja, al multplicar (o sumar, si hay algún matemático/físico/estadístico, please advise) por la remota probabilidad de encontrarla en la eco siguiente diez días más tarde, creo que la probabilidad total decae (claro, si decae entonces es multiplicación, porque si fuera que se incrementa, sería suma, ¿no?).

Como sea que se resuelva el párrafo primero, la cosa fue que al volver a estacionar casi en el mismo lugar donde perdí las llaves, yendo al mismo edificio, al mismo piso, tomando el mismo ascensor (en rigor fue otro para a los efectos del relato que todo sea igual va creando un clima que ciertamente se perdería de decir que el ascensor era otro, de hecho si estás leyendo entre los paréntesis notarás que el clima cambió, si estaba lloviendo, ahora salió el sol) diez días después, le pregunté a la misma encargada del mismo edificio la mimsa pregunta de diez días antes: ¿No vio unas llaves...?

Luego de la negativa, me bombardeó una y otra vez con lo mismo: "¿Cómo hizo el otro día? ¿Le trajeron otra llave? Sí, tuvieron que traerle, de lo contrario cómo se fue". La señora seguía con su retórica cuando yo ya le estaba preguntando al security (old) man del edificio de Larrea 1007. "No sé nada, yo sólo estoy los jueves, no sé nada". La Ale andaba con cara de para qué pregunta si es obvio que la llave no va a aparecer.

Pero, es lindo ser ingenuo y creer en algo. Entonces, luego de que el hombre se ofreciera preguntarle al encargado del edificio le comenté que estaríamos en el 3ro D.

Para sorpresa de Ale, de la secretaria, de las mellis y mías, apenas entramos al 3ro D y la secretaria estaba con el tel y con el registro de Aleja, ingresó un muchacho que parecía haberse bajado del Aconcagua o estar lijando una pared blanca, preguntó si yo era el que estaba buscando unas llaves y ante mi respuesta positiva y de haberle mostrado el duplicado con el que andaba desde hace diez días (la señora tenía razón en su retórica) el nevado me devolvió las originales.

Se nos fue un tiempo de la espera, hablando de lo increíble del cuento de las llaves, de si vale la pena confiar (le dije que auto era, si el tipo decía no, se podía ir y llevar el algún honda de la cuadra, justamente el que respondiera a la alarma beep beep), si vale la pena preguntar cuando se sabe de una casi probable negativa (en esto algo de esperanza) y demás cuestiones.

Luego fue el tiempo de ver a las mellis.

Están grandes ya, Caro en 932grs y Flor en 890. El cordón izquierdo está algo tenso, un valor de 4,24 y no debiera llegar a 7, por lo que parece que no llegaría todo el alimento que Flopi podría ingerir. Quizá por eso esté algo menos crecida que su hermana, y quizá por eso reclame con más pataditas a la madre.

El doc dijo que la Ale es un puerto, donde debe llegar alimento. Las placentas serían los centros distribuidores y los cordones los camimos. La Heparina, el reposo y la suerte, ayudarían a que los caminos dejen fluir a los camioncitos con el alimento. Es decir, piba, comé bien, enchufate la heparina, reposá y las mellis estarán bien.

En eso estamos.

Acá dejamos una foto de los corazones de las mellis.

domingo, 25 de abril de 2010

La llave perdida

¿Qué probabilidad hay de que un futuro de padre a punto de cumplir 36 años pierda las llaves de su auto cuando lleva a su amada esposa a una ecografía de sus dos deseads mellizas? Pocas, ¿verdad?

El lunes pasado estacionamos en la cuadra del ecografista y pusimos moneditas que cubrían el estacionamiento hasta las 12 del día. Como se retrasaba la cosa, fui a poner más monedas pero, pero, pero: ¿dónde están las llaves? En el ascensor no, al de seguridad del edificio no se las dieron, ninguno de los porteros de la cuadra la tiene. No queda otra, llamo a mi suegro, me manda las copias en un remis y una hora después me puedo ir en auto a lo de la doctora.

A todo esto, Ale ya vio a las mellis y se tomó un taxi hasta Arenales y Callao. Nos juntamos ahí y seguimos con el ruedo hasta lo de la hematóloga.

Como había que esperar fuimos a almorzar. ¿Alguna idea de cuánto vale una ensalada completa en pleno Recoleta? Adentro: $71, arafue en la vereda: $85. Aunque quede muy mal, nos paramos y nos fuimos y comimos sandwichitos no mucho más baratos en aroma-freddo.

Lo importante es: crecimiento ok, heparina ok, vamos palante.

Dejamos un perfil de cada melli:

sábado, 13 de febrero de 2010

Las chancles

Don nenas, dos hermosas nenas. Dos chancletas, como dirían los abuelos o los abuelos nuestros.

Fuimos a hacer la eco luego de la heparinemia. El resultado estará el martes y determinará cuánta heparina diaria debemos suministrarles a las niñas. En rigor es para que la madre dialogue mejor con sus hijas, en un vínculo que ya está establecido.

Luego de verificar que las mellis están muy bien, que las 150 pulsaciones por minuto de Carolina están ok, lo mismo que las 153 de Florencia, que pesan 130grs aprox y que miden 11cm, el doc. midió diámetro de las cabezas, pancitas y longitud de los fémures. Carolina tiene 15 semanas y 6 días de gestación. Florencia, 15 y 3. Por lo que la fecha de parto según FUM (y según el programita que tiene el ecógrafo) sería el 30-jul. Por las medidas, Caro el 31-jul y Flor el 3-ago. Cosas.

Papá y mamá están muy felices.

martes, 26 de enero de 2010

Hola... Allí están

Ya los habíamos visto el 9-dic en lo de Laura K. Latían esos pequeños corazoncitos y nos íbamos volviendo locos.

Cuando vimos al segundo, la doc dijo: "Acá es donde el padre comienza buscar un segundo trabajo".

Fue inmensa la alegría, no hay palabras suficientes para describirlo, porque era algo nuevo, que nunca habíamos vivido. Y es difícil de hablar de lo que le pasa a uno cuando uno no conoce eso que le pasa. Claro, si le pasa a otro, uno se anima a hablar.

Con esa primera confirmación que no pudimos grabar ni escuchar los latiditos, tan solo por que la diferencia son US$ 30 mil en equipamientos, es que sacamos turno para el 17-dic del año pasado para la 1era "recordable" eco.

Acá los escuchamos y los vimos en un Sony mega screen super flat. AMAZING, INCREIBLE escuchar los corazones dándole a la batería. El eco-maker, fana de los Beatles, se mandó el chiste de decir: "¿Y si encuentro un tercero?". No contento con eso, dijo que el primero era varón: "porque tenía corazón". A mamá Ale no le hizo mucha gracia. Por suerte, por amor, por deseo y por la divina providencia, todo estuvo bien.