Jueves 6 de mayo, papá se levanta para abrirle a los albañiles. Se les así por que vienen por la la mañana con el alba y lo de ñiles vaya uno lo que viene a significar. Lo que sí se sabe es que llegan juntos, digo, alba y ñiles y les tenés que abrir.Papá se pone a trabajar en casa para terminar el bendito cierre y nos vamos todos para la ecografía de esta semana.
Todo va bien, ya pesamos 1080 Carolina y 980 Florencia. La tensión de la arteria de Flo está mejor y estamos todos felices. Es más, el ecografista se olvida de grabar la eco y está todo bien. Bueno, tampoco hay mucho más por hacer, no vamos a entrar de nuevo.
Fue un día largo, porque teníamos cinco panzas (y vaya a saber cuántos bebés adelante) así que nos fuimos a la esquina de la Suizo a tomar un café y que papá tenga güifí.
En la sala de espera papi se pone a hablar con Serena, que le dicen Checha, que juega con los ponis y que no presta los juguetes.
Pegamos la vuelta y mamá se queda dormida mientras papá sigue trabajando.
Más tarde prepará un pollo con roquefort que salió riquísimo. Mieren la cara de mamá de contenta:
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