domingo, 25 de abril de 2010

La llave perdida

¿Qué probabilidad hay de que un futuro de padre a punto de cumplir 36 años pierda las llaves de su auto cuando lleva a su amada esposa a una ecografía de sus dos deseads mellizas? Pocas, ¿verdad?

El lunes pasado estacionamos en la cuadra del ecografista y pusimos moneditas que cubrían el estacionamiento hasta las 12 del día. Como se retrasaba la cosa, fui a poner más monedas pero, pero, pero: ¿dónde están las llaves? En el ascensor no, al de seguridad del edificio no se las dieron, ninguno de los porteros de la cuadra la tiene. No queda otra, llamo a mi suegro, me manda las copias en un remis y una hora después me puedo ir en auto a lo de la doctora.

A todo esto, Ale ya vio a las mellis y se tomó un taxi hasta Arenales y Callao. Nos juntamos ahí y seguimos con el ruedo hasta lo de la hematóloga.

Como había que esperar fuimos a almorzar. ¿Alguna idea de cuánto vale una ensalada completa en pleno Recoleta? Adentro: $71, arafue en la vereda: $85. Aunque quede muy mal, nos paramos y nos fuimos y comimos sandwichitos no mucho más baratos en aroma-freddo.

Lo importante es: crecimiento ok, heparina ok, vamos palante.

Dejamos un perfil de cada melli:

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