
Para la mayoría, el día de las madres es un día de júbilo, de fiesta, de regalos y de alegría. Y no es para menos. Agasajar a mamá, es una de las mejores cosas que los hijos podemos hacer.
Pero esos días no son para siempre, tristemente, claro.
Un día de la madre es el último que festejás, sin saberlo. Soñás, con algún otro día festejarle el día a la madre de tus hijos. Para algunos, ese sueño deviene en pesadilla.
La vida tiene muchos otros matices y muchos idas y vueltas.
En una de esas vueltas, el día de la madre recobra brillo, esplendor, felicidad. Gracias a todas ellas, a todas las madres de mi vida: es especial a mi mamá y al amor de vida, y a Flor y a Caro, si, algún otro día, nos dan el mágico regalo de ser abuelos.
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