sábado, 1 de enero de 2011

La quinta de Ale




Así de contentas estábamos porque nos íbamos a pasar Navidad a la quinta de Ale. Aire libre, pileta, árboles, pájaritos y otros indeseables seres de la naturaleza. Mamá nos puso esos gorritos protectores de los rayos UV (¿será?) y como estábamos tan lindas (perdonen, pero todavía no tomamos clases de humildad) los papis nos sacaron fotitos. Estamos lindas, ¿verdad? Por si aín hace falta aclarar, al de arriba soy yo: Caro. Decile vos que sos la de abajo. Caro, si ya le decimos que una es una, ya la gente sabe que la otra es la otra. Vos aclará, que aclarar no cuesta nada. Eso es soñar, soñar no cuesta nada. Bueno, soñá que aclarás. Aclaro, la de abajo soy yo: Flor.

Luego de la revolución de llegar a una quinta, mamá sacó las mallitas con la bandana haciendo juego. Deliberaciones de un lado y del otro, a Caro el tío Ale la fue metiendo de a poquito en el agua. Él sabe porque ya tiene dos pibes. No no son mellis, no todo el mundo es melli. Entonces, primero los piecitos, después agüita en los brazitos y cuando Caro se dio cuenta ya estaba en el agua.

Flor en cambio, estaba con papi y el bestia (en el master no le enseñaron cómo meter a una beba en una pileta) la metió de una. Quedó evidencia fotográfica del disgusto de Flor, pero sabiamente el editor de este blog se reservó el derecho de hacerlas públicas en otro momento.

Contado el cuentito del agua, no es necesario aclarar quién es una y quién es la otra. Acá estamos con las bandanas.





Hagamos cuentas. Nos levantamos a las 7, nos comimos una hora de autopista, nos bancamos el sol, disfrutamos (pará eso sólo vos) de la pile, morfamos (la teta y la mamadera son más ricas en la quinta), en algún momento teníamos que descansar.



Bueno, después de todo eso, nos despertamos con carita alegre.

Esta soy yo: Florencia (ahora aclará vos).



Y esta soy yo: Carolina.




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