domingo, 21 de noviembre de 2010

Norah Jones - Paul Mc Cartney


Un día, hace algunos meses, nos enteramos que el ocho de noviembre tocaría Norah Jones en el Luna Park. Lo había visto en un cartel cerca del IAE, ya que uno de los auspiciantes era "Las Palmas del Pilar".

-Toca Norah Jones en Noviembre, ¿vamos a verla?- le dije a Ale un viernes al regreso del máster. Creo que no pronuncié la H en Norah.
-¿Noviembre?- preguntó y un silencio entre los dos comenzó como cuando en radio el periodista pregunta y el productor ya bajó la conexión con el entrevistado, o como cuando en televisión presentan una nota y la nota se presenta.

Noviembre era dos meses en tiempo y representaría la primera salida "solos".

Tal Gargamuza: y daaaaaaaaaaaaaalllllllllllleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

Como adolescente que le dan el "sí", compré las entradas por internet. Y así, sin darnos cuentas el ocho de noviembre se nos acercaba cada vez más.

Aún no teníamos definido qué hacer con Caro y Flor, cuando nos enteramos de la visita de uno de los bitles vivos (claro Susana): Paul. ¿Fecha? Diez de noviembre. Sin definición para el ocho, agregando para el diez.

Caro a lo de los abus CatySalva el ocho, Flor a lo del abu Domi, Paula y Fede. El diez, intercambio.

Fueron dos recitales maravillosos.

Norah Jones íntimo, ella, su banda y sus melodías. Pocos "hitazos", unas sesiones de blues y country en el living de tu casa. El otro, más showman, más condicionado por la fama de la bitel manía que por ochos años de vida, seis podría decirse contemplando que USA lo conquistan por el '64, con varios punch generacionales, con gran demagogia en el manejo del español, hasta bromeó con ArJentina, enfatizando en el sonido jota.

Luego de ambos recitales hubo cena y vigilia hasta el otro día para esperar a las mellis.

Apenas llegando a los cinco meses de vida, se fueron de noche de casa solas. Prematuras las nenas, ¡eh!

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