
Había sido un día (y una noche) muy larga para papá. Pensar que lleva más de dos lustros de cía, y parece que sigue lustrando botas. Le tocó hacer un reporte artesanal en xls. Así que se quedó sin dormir para cumplir. Papá: ¿dejá de cumplir? Además, seguro que te equivocaste en un montón de cosas.
Sin dormir y todo, papá se vino a la Neo para estar con nosotras. ¿No iba a faltar en nuestra cuarta semana? Claro, cumpliendo en cumplir cuando cumplimos cuatro semanas.
Papá hace un poco de todo: plancha (a veces) la ropita que nos pone luego de cambiarnos los pañales, lleva y trae a mamá (eso es muy importante porque ella tiene el alimento) y encima hace reportes para la empresa. ¿El master? Él es un máster, del IAE mejor no hablemos por ahora.
La cosa es que papá vino así (cada uno puede ir haciendo su composición de lugar, o mejor de dicho de cansancio) de cansado y como yo (Caro) me quedé con algo de hambre, la nurse dijo "que el padre le de la mamadera". No vamos a decir nada del tono irónico de la nurse.
Consecuencia: primera mamadera con Papi, primer provechito con Papi, pañal número 23 que nos cambió. Si le hubieran visto la cara de contento, las lágrimitas que le brillaban en los ojitos y las sonrisas y miradas de felicidad que se hacían con mami hubieran sonreido igualito que nosotras le sonreimos (la nurse dijo que era un reflejo, pero hay reflejos que se parecen mucho a unas lindas sonrisas) cuando nos tuvo en brazos. ¿Y viejito, valió la pena no dormir para poder venir a vernos? Seguro que sí.
¡Felices cuatro semanas para papá y mamá! Al final estamos los cuatro juntos en esto. Así nos dejaron cuando se fueron de Neo: lomilitas.

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