sábado, 13 de febrero de 2010

Tarde con los ORT-men

Ya nos vamos acostumbrando la buena vida. Papá cocinó un pechito de cerdo de tres kios y una pata de cordero de dos kilos. Gracias a mamá que probamos las dos cosas. Riquísimas.

Tomamos mucha agua y mucho sol. Gracias mami, pero danos la vitamina D de a poquito.

Fue en la quinta de los Ortmann. Ya les echamos el ojo, pero no sabemos aún si nos quedaremos con ellos. Es muy temprano aún. Imaginen que recién estamos comenzando a crecer.

También estuvieron los abuelos de los posibles futuros novios. También vinieron nuestros abus con sol. Sí, doble sol.

Volvimos a la noche. Fue un día re-largo, pero qué linda la pileta. La pancita de mamá se aflojaba y sentimos más suaves la manos de papá.

Los vemos a papá y a mamá tan contentos, que apenas salgamos de acá adentro vamos a llorar todo el tiempo y al mismo tiempo, vamos a testearlos... Jajajaja. Bueno, no no tanto, vamos a llorar cuando precisemos o querramos algo. Un saludito, las mellis ya bautizadas.

No hay comentarios: