Dicen que las embarazadas se ponen torpes. Que les pasan cosas que antes no les pasaban. Pequeños accidentes domésticos.Cada una tendrá sus recuerdos, las que alguna vez tuvieron la fortuna de estar embarazadas (para el resto, les deseamos las mejores de las suertes). Una tía se quemó la panza con la plancha (de planchar, no de hacer bifes); la Ale ya rompió varios frascos dejándolos caer al piso en luegar de apoyarlos en la mesa cuando los sacaba de la heladera. Morrones, gomasio, berenjenas fueron a la basura con sus amigos cristalinos: los frascos de vidrios.
Pero ayer, la hermosa mamita se pinchó con un cacto. "¿Para qué tiene estos cactos acá?", llegó a expresar mientras intentaba sacarse los pinchos.
A ver. Ale tenía pollera, pasó cerca de los cactos que están uno al ladito del otro en un cantero en el patio de los abus. Se ve que la ventizca de anoche más el suave bamboleo de la pollera empujó al cacto hacia el talón de futurá mamá.
Con pincita de depilar y algo de paciencia, se quitó los cuatro pinchecitos, para que todo quede en anécdota.
¿A todas las embarazadas les pasan cosas así?
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